Loading...
You are here:  Home  >  Gabriela Pousa  >  Current Article

El Día Después…

By   /  11 noviembre, 2012  /  No Comments

    Print       Email

– Por Gabriela Pousa –

Una vez acallado el blandir de las cacerolas, el escenario nacional presenta, simultáneamente, tres escenografías diferentes. En cada una de ellas, su protagonista interpreta -según el lugar que le toca- la historia, dejando clara y definida su impronta. Surgen pues, traducciones disimiles para la misma obra.

Se trata del gobierno, la oposición, y el pueblo. Sobre este último, esta misma semana estaremos enviando el análisis, para evitar que este texto sea en demasía extenso, y porque su papel es sustancialmente distinto al de los otros dos actores de este elenco.

Vamos pues, a analizar al primero: el gobierno. Es dable destacar la coherencia impertérrita que ha mantenido desde su llegada a Balcarce 50: el mismo estilo, la misma desfachatez, idéntico método, igual objetivo. En consecuencia, el resultado es inalterable y el mañana previsible, a no ser que un imponderable sorprenda.

La respuesta que ha dado a la masiva movilización ciudadana deja nuevamente en evidencia qué clase de persona gobierna. Le lava la cara, lo despoja de cualquier máscara. Ingenuo es asombrarse frente al rostro descubierto. Nunca fue Winston Churchill, ni Charles De Gaulle, ni Václav Havel. Siempre fue: kirchnerismo. El INADI puede estar tranquilo, no se discriminó por género. Para Él y Ella, lo mismo.

En ese sentido, Cristina Kirchner reaccionó acorde a su naturaleza intrínseca: voluntariamente ciega, irrespetuosa, con escaso apego a la realidad, esencialmente mentirosa. A contra marcha de toda lógica. Si en lugar de ningunear los hechos, hubiese realizado un ‘mea culpa’ y prometido cambios en la concepción política kirchnerista, la prueba de fuego habría quedado del lado del pueblo. ¿Cómo se le puede creer después de un sinfín de incumplimientos? Asumamos que su juego es el gatopardismo.

Ahora bien, aunque resulte contradictorio, la Presidente, al optar por la fidelidad a sí misma, nos favorece más de la cuenta. Hoy, los argentinos sabemos a qué atenernos, y consecuentemente, es factible establecer alguna suerte de antídoto. Podemos evitar perder tiempo en especulaciones y experimentos: el alacrán no altera su veneno.

Un dato interesante: Simultáneamente a la manifestación del 8N, desde el Ejecutivo emiten un comunicado dando cuenta de una recomendación médica, para que la mandataria no viaje a España como lo tenía planeado. Es extraño porque si algo es celosamente resguardado, eso es la salud de la jefe de Estado. ¿A qué viene informar tan urgentemente sobre el tema? ¿Por qué no viajar cuando encima, el traslado es en un avión con todo el confort?

Y es que no se trata de salud, se trata de información. La expropiación de Repsol dejó su huella, y el humor de tantísimos compatriotas residiendo en la Madre Patria tampoco coopera a una bienvenida placentera. Mientras las calles se poblaban de multitudes, a la mandataria le avisaban que, en España, la aguardaba un escrache a gran escala.

En ese contexto, Cristina pasó el 8N más parecido a un martes 13. Sabida es su negación a escuchar consejos, a no ser que se trate de su núcleo íntimo pero ya no hay dentro del gabinete quien se atreva a narrarle con detalles el clima social imperante.

Rogelio Alaniz hizo una comparación de la conducta presidencial, recordando similitudes con personajes historicos. Y es que en el afán de negar, Cristina Kirchner puede ser comparada con María Antonieta quién creía que los manifestantes querían comer pasteles; con Luis XVI que no entendía por qué el tumulto alteraba el silencio de su ceremonia para vestirse; con Carlos I que protestaba porque el tumulto lo obligaba a dejar una mesa de juego; con el zar Nicolás que se quejaba porque los disturbios callejeros le impedían ir de caza; y con Ceacesceau que supuso que todo era una treta mediática.

Tarea para el hogar: ¿Cuál fue el final de todos ellos?

Una de las características de la metodología política imperante es obviar el mensaje, y aniquilar a quien osó acercárselo. Se explica así, la situación del periodismo y la constante afrenta a la libertad de expresión. “Que pase lo que sea pero que no se sepa“, es la consigna.

La decodificación de lo expresado por la ciudadanía movilizada sufrió ese proceso. Presenciamos pues, como afloraron los soldados cristinistas, adiestrados para negar, rechazar, desacreditar y modificar la realidad. Es verdad que ya son pocos quienes los toman en serio, pero igualmente molestan, irritan. Ellos pretenden matar con la indiferencia, y lamentablemente han sumado ya, un número considerable de parcelas. El senador Aníbal Fernández fue más allá con la apuesta, y confesó no haber entendido el mensajeotra afrenta contra una sociedad maltratada, que no es golpista sino golpeada.

Del mismo modo, la ministra de Defensa, Nilda Garré, no comprende que se reclame seguridad. A su juicio es una “sensación fogoneada por los medios“. Frente a tamaña declaración, creo que alcanza con algunos nombres que vienen azarosamente a la mente para responderle: Matías Berardi, Santiago Urbani, Isidro Píparo. Son apenas tres representantes de un nuevo gremio: el de las víctimas. A esta altura, el número excede toda estadística y todo razonamiento.

Es cierto que el no entendimiento y la “tercerización” de las culpas vienen acompañando desde hace años al gobierno. En el año 2004, Juan Carlos Blumberg, llenó la Plaza de los Dos Congresos, sin más reclamo que una política tendiente a disminuir y erradicar la delincuencia. Sencillez extrema que tampoco entendieron.

Para corroborarlo basta con una frase escrita por Horacio Verbitsky en su columna de domingo: “El Estado busca terrenos donde puedan levantarse viviendas populares, como alternativa a la construcción de cárceles. Me disculpo, pero ¿qué análisis racional puede hacerse al respecto? No es sino un estimulo a delinquir, una apología del delito.

Y esto recién comienza. Echando más nafta al fuego, los voceros del gobierno, especialmente Carta Abierta, enfatizaron que si hubo movilización, prácticamente hay que agradecerle a Cristina. Gracias a su democracia, la gente no fue reprimida.

Si realmente el kirchnerismo considera ser dueño del sistema democrático, estamos aún con más graves problemas. Ni Raúl Alfonsin fue el padre, ni Cristina Fernandez es la madre de la Democracia. Esta , hoy, es tan huérfana como quienes salieron, justamente a reforzarla el pasado jueves.

Pretender a su vez, descalificar la marcha aduciendo falta de liderazgo es un argumento peligroso si no apologético. El pueblo también reclamó eso, pero en todo caso, ese mensaje fue para las fuerzas opositoras o las individualidades que se hallan peleando ese rango. Allí también hay trabajo pendiente.

Consulto: Si hubiese marchado al frente un Alfredo De Angeli o el ex Obispo Piña, por citar algún nombre cualquiera, hubiesen entendido cual es el reclamo y obrado en consecuencia? Si no somos serios, al menos seamos sinceros.

Otra consideración interesante: si la gente esta demostrando girar hacia un régimen democrático más directo es por el fracaso del sistema de representación soberana. Y quien enfatizo e hizo un hito de la gestión sin intermediarios fue ni más ni menos que la Presidente. Ni reuniones de Gabinete, ni estructura partidaria, ni vocero presidencial que obré como tal, ni ministros reales porque ella abarca todas las áreas. Habla del estado de las vías ferroviarias así como del dengue, de los yacimientos petrolíferos, de los bonos, el comercio o del qué estudiar en los colegios.

A su vez, si la sociedad hubiera presentado politicas y un proyecto concreto, la reacción hubiera sido aún más virulenta. ¿Cuánto hubieran tardado en denunciar que los caceroleros querían abolir la actual administración, y  tomar el gobierno?  Igual, a su modo, lo hicieron…

La apelación a clases medias y altas no puede siquiera tenerse en cuenta. Es un argumento maniqueo. Sumando los ingresos de los cientos de miles de manifestantes no sé si se alcanzaría la cifra que podría lograrse sumando el patrimonio de cada funcionario, proveedor, asesor, secretario del asesor, y asesor del secretario, amén del de la Presidente de la Nación…

Además se reclamó por la inflación, y ellos mismos reconocen que esta golpea a los más pobres. Se reclamó por Justicia, y no son precisamente los poderosos quienes están en los penales. Se reclamó por educación, y como la Señora adujo, los ricos pueden estudiar en Harvard y Georgetown… Se reclamó por seguridad, y son las zonas marginales donde se halla el más alto índice de criminalidad. Se reclamó por transporte, y  son los humildes quienes se hacinan en colectivos, trenes y subtes.

Claro que sería interesante observar por qué las clases bajas no se movilizan (suponiendo que así fuera), pero no le gustaría a la jefe de Estado escuchar hablar del ‘cepo al reclamo’ que son los planes sociales y el asistencialismo extorsivo. Pretender gobernar un país ignorando más de un millón de habitantes es infantil. Si esa es la idea, que reemplace al menos el “Todos y Todas” porque muchos quedamos afuera.

¿Qué sucede con la oposición? Poco y nada, y quizás eso sea lo peor. Después del 8N, la situación de los partidos o fuerzas opositoras se equilibró con la actual realidad del oficialismo. Ya no está en condiciones de inferioridad. Ambos deben plantearse, de ahora en más, la sucesión porque si algo quedo claro fue la muerte de la re reelección de Cristina.

Y queda el pueblo que como ya he esgrimido, será analizado en una segunda parte de este informe. La sociedad se encuentra en un proceso diferente, con otras asignaturas pendientes. Ello no le resta responsabilidades. Salió del sueño profundo, pasó al bostezo, a desperezarse, y hasta se paró, pero no llegó aún a ninguna parte. El camino sigue adelante.

Gabriela Pousa

Esta semana la segunda parte analizando a quienes marcharon el jueves pasado.

20121112-004102.jpg

    Print       Email

About the author

Analista Política - Master en Economía y Ciencias Políticas - Directora de Perspectivas Políticas.Info - http://www.perspectivaspoliticas.info

You might also like...

img_3235-1.jpg

Son las raíces no las ramas

Read More →