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El gobierno tiene razón

Por   /   19 julio, 2012  /   Sin Cometarios

Por Federico Perazzo

En un contexto de enfriamiento económico ineludible, las provincias van a incrementar, en casi un 80%, su déficit respecto al cierre del ejercicio de 2011, lo que equivaldría al 0.9% del PIB. Tremenda realidad la que nos golpea.

Es evidente que no sólo Daniel Scioli será el único confinado a enfrentar pronunciados problemas de caja el próximo semestre, sino que ya son varias las provincias que se enrolaran detrás del gobernador bonaerense.

De $ 15.000 millones de déficit fiscal a fines del año pasado, las provincias hoy escalan a $ 25.000 millones. El desequilibrio es considerable y preocupante en términos comparativos.

No es difícil sospechar que serán unos cuantos los gobernadores forzados a rendir pleitesía en la rosada a fin de negociar una suerte de salvataje y maquillar de la mejor manera posible el pago salarial en cuotas; y estos serán los más afortunados, vale la aclaración.

La palabra que tanto denuesta la presidente, irónicamente está en boga para los demás mandatarios. Hay que decirlo: el ajuste ya no es ni una sensación ni mucho menos el demonio que tanto amedrentaron. Muy por el contrario, es una realidad más que palpable.

Es inevitable: cuando la escasez acecha, la austeridad es acción obligada. Por ello, para paliar la crisis, los gobiernos provinciales apelan a la reducción de gasto, una estéril presión tributaria e indefectiblemente a una desesperada financiación.

Ya se han consumado emisiones de bonos por más de $ 4.200 millones de pesos a nivel local en algunas provincias y se sospecha la aparición de cuasi moneda en otras.

Según la consultora Economía y Regiones, hubo un aumento de un 105% entre el primer semestre de 2011 y el de 2012 en materia de financiamiento. Se pasó de una necesidad de $ 6300 millones a $ 13.000 millones. Parece que el agua les llegó al cuello.

De todos modos hay que admitirlo, el gobierno tiene razón, la economía Argentina pudo emerger del triste letargo al que estuvo confinada a principios del nuevo milenio gracias al paradigmático modelo K. Nada tuvieron que ver la positiva inercia de la soja, la revaluación del real, el crecimiento del mundo con tasas de un 5%, ni nada por el estilo.

No fue otra cosa más que el modelo de retrasar tarifas, congelar el tipo de cambio, emitir moneda, bloquear aduanas, trastocar índices, ahuyentar inversores, apropiarse de los flujos de distintas cajas (ejemplo Afjp) y hacer uso indiscriminado de las reservas del Banco Central, lo que nos dio este gran porvenir que hoy gozamos.

Tenemos problemas, dicen los fanáticos del apocalipsis, pero no ven que la política de la caja también tiene un plan B: el relato. Plata no hay pero palabras sobran. De modo que es tan solo la ficción de algunos agoreros el hecho de que la coparticipación haya mermado un 24%. Para quien todavía no lo comprendió: el gobierno es federal, pero la administración es unitaria.

¡Que ciegos somos!, recién a plena mitad de 2012 damos cuenta que prácticamente ningún gobernador sabe administrar. Sólo el gobierno Nacional es el iluminado. Eso sí, el hecho de que las responsabilidades de gastos de las provincias no condigan con sus respectivas disponibilidades de financiamiento, es anecdótico. Su déficit es constitutivo, pero claro que también es un dato menor.

El gobierno puede retener el 75% de los fondos que se recaudan anualmente porque coparticipación no significa “el que más aporta más recibe” sino “el que más se comporta más recibe”. Pues parece que todos lo hicieron mal y por eso han sido destinados al infierno que supone el ajuste.

Es indudable que los platos se han roto, pero no figura en ningún lado que los vaya a pagar el kirchnerismo ¿! Quien se atreve a suponer semejante herejía ¡?

El gobierno es inmaculado y nada de lo que vaticinan los fatalistas de siempre va a suceder. Si las provincias tienen problemas, la presidente, con rotunda discreción, evaluará quien es merecedor de su dádiva. Los otros deberán recurrir a métodos nefastamente ortodoxos.

El interior se derrumba, pero no es competencia de quien sí supo administrar. Al parecer, bajo el magisterio que legara el Dr. Raúl Alfonsín, la presidente bien puede decir que la casa esta en orden….eppur si muove*

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Sobre el Autor

Columnista Sección Economía

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