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Falta la definición del otro campeonato

Por   /   24 junio, 2012  /   Sin Cometarios

Qué la alianza Moyano-Gobierno terminaría diezmada era previsible, lo advertimos desde estas mismas páginas. Los tiempos se adelantan por una simple causa: la situación política, económica y social de la Argentina ya no es la misma que tuvieran años atrás los Kirchner. La kermés llegó al final, y el festival de cuotas es una anatema cuando la inflación no da más tregua.

Por Gabriela Pousa

Para aquellos consustanciados con el fútbol, bastante similar está el escenario político al escenario deportivo que vivimos el último domingo. Todo por definirse simultáneamente, en apenas unos pocos minutos. Sin embargo, en política nada es tan definitivo. Siempre parece quedar un tercer tiempo donde el marcador se puede alterar.

Para aquellos consustanciados con el fútbol, bastante similar está el escenario político al escenario deportivo que vivimos el último domingo. Todo por definirse simultáneamente, en apenas unos pocos minutos. Sin embargo, en política nada es tan definitivo. Siempre parece quedar un tercer tiempo donde el marcador se puede alterar.

La semana pasada parecía que el rumbo del país se definía en un solo día. Se habló del “Día D” como si fuera esta geografía el lugar donde se disputara una suerte de guerra fría. Claro que, vivir cada situación como si fuese un combate es lo que venimos experimentando desde hace 9 años a esta parte. Quizás, lo más notable en el nuevo episodio de confrontación y ataques, se evidencia en las “hinchadas” constituidas esta vez por heterogeneidades.

Tal como en las tribunas de los estadios en la definición del campeonato, hasta los más férreos adeptos a un equipo, estaban y están tomando parte por más de un partido. Así como el hincha de San Lorenzo bregaba por un triunfo de Rafaela, en otro plano encontramos a los sectores medios sumándose al reclamo de camioneros, de la Corriente Clasista y Combativa, y a otros actores a los cuales nunca antes se había acercado siquiera. Pasa en el deporte, pasa en la política…Pasa en la vida.

En lo único que todas las partes involucradas no se diferencian es en un deseo concreto: que no haya violencia. Ni quienes vayan a movilizarse, ni el gobierno están en condiciones de soportar un muerto. Demasiada sangre se derramó entre oficialismo y gremios. Los muertos de Once, Mariano Ferreyra pesan todavía en ciertas conciencias. Además, los recientes hechos acaecidos en Paraguay, de algún modo advierten que nadie gana si no hay paz.

Hay que evitar la desmesura en un contexto donde ésta, últimamente, es siempre pionera. Cualquier desborde, cualquier imprevisto o imponderable puede modificarlo todo en un instante. Las sospechas están a flor de piel igual que lo estaban en los partidos de ayer: ¿Y si hay arreglos previos? No parece que los hubiera si tenemos en cuenta la naturaleza intrínseca de los protagonistas. Ni Cristina Fernández, ni Hugo Moyano son figuritas que se rindan sin haberla luchado antes.

El paro nacional de camioneros puede no definir nada en concreto, pero irremediablemente establecerá el límite de un poder que hasta ahora parecía no tener freno. La Presidente se enfrenta, por fin, a un límite en su juego. Nada debe ofuscarla tanto, como saber que el mismo le es marcado por un personaje a quién ellos han acunado. Pelea de socios, guerra de egos y un único rehén entre medio: el pueblo.

En definitiva, nada nuevo. Nadie quiere comprender que un aval de ciertos sectores al jeque sindical, no implica un juramento de amor eterno. Hay una unión furtiva y pasajera que se soslaya en la necesidad de frenar la hegemonía de un poder enfermizo. Que hoy la oposición la encarne el líder de la CGT no implica que se le otorgue un cheque en blanco. Esta puja de poderes se rige por un calendario donde la fecha clave recae en el 2013.

Paradójicamente o no, ambos contrincantes buscan lo mismo: su continuidad en el poder. Para la Casa Rosada, las legislativas darán el primer veredicto hacia la posibilidad o no de reformar el artículo constitucional capaz de ofrecerles una reelección o dos o tres más. En esta guerra de Narcisos, la jefe de Estado, Hugo Moyano y hasta Daniel Scioli se miran al espejo, y todos se ven con la banda y el cetro. Lo triste de todo esto, es que no parece interesarle a ninguno la opinión del pueblo.

Qué la alianza Moyano-Gobierno terminaría diezmada era previsible, lo advertimos desde estas mismas páginas. Los tiempos se adelantan por una simple causa:  la situación política, económica y social de la Argentina ya no es la misma que tuvieran años atrás los Kirchner. La kermés llegó al final, y el festival de cuotas para turismo y electrodomésticos es una anatema cuando la inflación no da más tregua.

Ahora bien, convengamos que si uno sabe quién realmente es, no necesita demostrarlo  en un ascenso a primera, ni en una movilización repentina. Los espacios, los lugares son siempre circunstanciales, en cambio el poder  se mantiene mucho más allá  del sitio donde se está parado. En definitiva, el escenario se modifica paso a paso. NADA ES PARA SIEMPRE

Por eso, aquello que observemos el miércoles próximo, si bien es un dato de coyuntura inexpugnable, puede distar  sustancialmente de lo que veamos otro miércoles cuando el calendario inaugure un nuevo año.  Recordemos que en el 2011, más exactamente el 1ro de Mayo, Moyano copaba la Av. 9 de Julio rogando a la Presidente que se presente otra vez al acto eleccionario. Un año después ruega todo lo contrario…

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